Al Firulo o Gratarola….

A raíz de una conversación que se originó tras la noticia de la prohibición que comenzará a pesar sobre las whiskerias en el territorio de la provincia de córdoba, es que Sietch Tabr investiga sacó a la calle a su legión de investigadores mediocres y mal pagados para, mediante la perfecta y minuciosa aplicación del método chantífico, poder arribar a la conclusión última y defenitiva sobre el “Por qué los tipos van al firulo”. No se la pierda.. a continuación… aquí en el sietch

Antes de continuar sepa que la siguente es una entrada no apta para obstusos, acartonados y mojigatos. Señoronas de esas que toman el té y juegan a la canasta, solteronas y frígidas compulsivas abstenerse de ingresar. Se recomienda el ingreso de puritanas de bolsillo sólo en compañía de un truhán.

Bien sabido es que, ni bien la primera pareja de monos bajó de los árboles, empezó a cortarse el pelo y a preguntarse quién somos y de dónde venimos, se inventaron dos profesiones que nos acompañan desde aquellos lejanos tiempos hasta la actualidad, el soldado y la prostituta, siendo cada una ámbito exclusivo de cada género en aquellos días, mientras que en los nuestros, bueno en los nuestros todo se ha desdibujado mucho, pero eso es tema para otra investigación.

La prostituta, mujer pública, cortesana, dama de compañía, geisha, amante, etc, etc, etc, siempre ha ocupado su lugar en la historia al lado, o más bien, arriba o abajo, de cuanto ser humano haya caminado por la faz de la tierra, muchas lo han hecho incluso como forma de subsistencia, y algunas otras, en una magistral forma de involucrar al mismo tiempo placer y negocios.

Civilizaciones enteras, entrenaban a sus prostitutas para convertirlas en verdaderas artistas del amor, por el caso de las Geishas del imperio Nipón o las odaliscas, antiguas esclavas de las naciones árabes, hoy devenidas en animadoras de fiestas de casamiento y cumpleaños.

Ahora bien, la pregunta que nos hacíamos sobre éste tema es… por qué es necesaria y justificable la existencia de la mujer pública (u hombre público, ya que ahora con lo de la liberación femenina y la igualdad de género y numero, si no incluimos a los prostitutos en el análisis nos denuncian al INADI y vamos en cana).

Muchas, y si, digo muchas porque generalmente quienes buscan causas y motivos son las mujeres, que no logran explicarse porque esos degenerados todos iguales (tema ya tratado) tienen que ir a revolcarse con una cualquiera; muchas, como decía, dirán..

“Porque son todos iguales, degenerados y babosos”, dijo una chica de clase media de un barrio residencial de nuestra ciudad mientras se tomaba una cerveza light con maní light y sal light en un local bailable light del Cerro

“Porque la sociedad capitalista neoliberal los crió esclavos de un sistema denigratorio para la mujer, se les lavó el cerebro para que crean que  necesitan expresar su superioridad tratándonos como objeto, sujeto y predicado de una dominación retrógrada y chauvinista” nos dijo una estudiante de filosofía y humanidades que venía tomándose un mate por la ciudad universitaria…

“Porque se clava dos vinos y ya tiene que salir a garcharse a cualquiera…” nos dijo una señorita a la salida del estadio del centro.

Ahora, Sietch Tabr Investiga ha averiguado que en realidad, la verdad es otra muy distinta… no es una cuestión ni sistémica, ni de neoliberalismo, ni de igualdad, ni de babositud, ni siquiera de alcoholismo… es una cuestión fisio-económica

Y me dirán.. “pero como va a ser económica, si yendo a las locas hay que pagar, y con una señorita bien uno lo hace gratis”.  Y para explicar esto recurriremos a una demostración práctica.

Juan Carlos, nuestro habitual sufrido hombre argentino promedio al que le tocó en desgracia vivir en el siglo XXI, hace rato que está solo y cada vez más siente la urgencia de atender sus necesidades hormonales (léase, ponerla).

Juan Carlos es un chico promedio, edad promedio, y que, como muchos piensa… “no voy a garpar por algo que consigo gratis”… ahora bien, analicemos por favor…

A no ser que Juan Carlos haya hecho un pacto con el diablo y entregado su alma a cambio de poder decirle a cualquier mina “mi amor, vamos pal bulo que te parto al medio” y que la señorita acepte de buenas y a primera, sin cobrarle un peso y solo por amor al arte… para llegar a consumar el acto y darle para que tenga, guarde y archive, deberá pasar por varias etapas previas, siendo la primera el levante, para el cual Juan Carlos deberá empilcharse, bañarse, perfumarse, y salir a buscar candidatas..

Supongamos que la encuentra, hablaremos de una chica promedio, no una modelo pero tampoco un adefesio, y, hablaremos de una chica que pueda sostenerse en pie y que esté en el uso de sus facultades mentales (drogadas y borrachas no cuentan para el ejemplo ya que, generalmente uno puede ir en cana por violación al hacer uso de éste tipo de tretas para conseguir el fin deseado). Esta chica decíamos, no se fijará en Juan Carlos a no ser que éste propine un par de atenciones hacia ella, generalmente en forma del avance verbal, seguido por la invitación a un par de tragos dentro del establecimiento. Juancito ya se gastó unos 150 mangos.

Con mucha suerte y si Juancito tuviera tooooda la facha o tooooda la guita, se la lleva al bulo esa noche, pero Juancito es un chico promedio por lo que a duras penas le saca el número de teléfono, a fin de realizar la siguiente movida, que involucrará salida para dos, cena, cine, tragos, etc… Juancito ya se gastó  entre 150 y 500 mangos (dependiendo si incluyó cena el programa) y por fin… al bulo, dónde, seguramente nuestra fémina promedio tendrá mil reparos para ejercer un completo estudio del Kamasutra aplicado y que seguramente luego de unas dos o tres repeticiones de éste proceder, comenzará a querer un poco más de intimidad y exclusividad con el pobre Juan Carlos que solo quería evacuar una necesidad fisiológica, por no decir, echar un buen polvo que sería ordinario y queda mal.

Resultado: 300 mangos gastados, sin contar la pilcha y el perfume y el tiempo perdido en el proceso para una noche en la cual posiblemente haya pasado más tiempo desilusionado porque al final ni la fellatio ni el contra natura que había programado se materializaron (para esto hace falta gastar el triple, conocer a mamá y jurar amor eterno).

Si Juan Carlos hubiera decidido asistir al lupanar y buscar los servicios de una profesional, hubiera gastado unos 400 0 600 mangos por una noche con la profesional en cuestión, obviamente me dirán, esas son profesionales de medio pelo, pero, estamos estudiando un caso de medio pelo; aunque para las profesionales más onerosas si las comparamos con las chicas de la misma talla la relación es la misma. Juan Carlos habrá gastado en promedio la misma cantidad de dinero, decía pero ésta vez con la relación costo/beneficio a su favor. La profesional no le reclamará absolutamente nada, complacerá todos sus deseos, sin amenazar con conocer a mami, y fundamentalmente le escuchará todos sus problemas y sus cuitas sin ningún reparo, cosa que las muchachas de hoy en día que se consiguen “gratis” por ahí tienen muy pocas ganas de hacer.

Moraleja, la causa es económica, es mucho más barato el servicio profesional que la oferta amateur y como si esto fuera poco uno puede descargarse y hacer catarsis al mismo precio. Y me dirán.. para eso está el sicólogo o el cura, y yo les diré… pero con las ponce es mucho más divertido ;).

Así que ya lo saben, la próxima vez que se pregunten por qué, en vez de seguirle dando vueltas al asunto sin ton ni son, relean esta investigación y sepan que, si lo que buscan es divertirse, el profesionalismo les lleva cuatro cuerpos de distancia al amateurismo en este aspecto, y que si no se sueltan y emulan a las profesionales, van a perder siempre.

¿Y el amor no cuenta? me dirán… y les diré quizás, pero ese es otro tema.

Y me despido con la frase de Alejandro Dolina.. “ir siempre al mismo burdel, es lo mismo que estar de novio”

Hasta la próxima.

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4 comentarios en “Al Firulo o Gratarola….”

  1. Tannnk Says:

    De todas formas, creo que la prohibición a lo único que favorece es a las mafias…

  2. Luna Says:

    Jaaaaaaaaaaa Paul!
    No se si estoy muy de acuerdo con todo esto pero me encantó el análisis pormenorizado del post.
    Igual, no soy un tipo, por lo tanto no puedo estar en la piel de Juan Carlos para saber que se siente.
    Lo cierto es que si hay mercado para tan avezadas profesionales, tan lejos de la realidad no debés estar.
    Lo que sí sé, es que hablar de amor es lejos otra cosa.
    Besos Paul!


  3. Lunis, tanto tiempo que no se te leía… y bueno, es que si de amor hablamos el tema pasa por las antípodas de ésta investigación (o no), gracias por seguir leyendo después de tanto tiempo.
    Besos.


  4. Tank, como toda medida prohibicionista, siempre se favorece el que puede proveer el articulo prohibido en el mercado negro. Sino preguntale a Al Capone y a Eliot Ness


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