Ni sin ellas, ni con ellas
El licenciado Segismundo, nuestro piscóloco de cabecera, nos ha enviado la segunda parte de su afamado ensayo titulado.
“Ni sin ellas, ni con ellas. Una mirada incisiva (y canina) al comportamiento femenino. “
Queremos aclarar a todas las mujeres que nos siguen habitualmente, y que tienen cierto tipo de interés amoroso y/o de flirteo con el autor, que éste no comparte necesariamente las ideas de los colaboradores a este espacio de difusión cultural. A todas las damas que no entran en las categorías anteriores, queremos, sumándonos a la dualidad universal, afirmar que el Licenciado y Piscóloco Segismundo tiene razón.
Hoy, en un nuevo esfuerzo por entender la psique y el comportamiento de ese extraño ser que cohabita la tierra junto al hombre, es decir, la mujer, vamos a adentrarnos en otro de los misterios cuasi sobrenaturales que se suscitan y pergeñan en la mente de éste ser: “La Suposición”.
¿A qué me estoy refiriendo con ésto?, pues, comprendo que para el hombre promedio, no entrenado en las artes de la dilucidación psíquica como yo lo estoy, “La Suposición” pase desapercibida, pero, justamente por ésto es que mi deber aquí es iluminarlos.
Una mujer, nunca, jamás, dirá exáctamente lo que quiere, con palabras claras y precisas, sino que, por el contrario, ella creerá que el hombre que esté a su lado en ese momento, es poseedor de unas habilidades extraordinarias para la adivinación, que posee la extrañísima cualidad de leer las mentes de las personas, o que simplemente, “la conoce lo suficiente” como para entender que en realidad, cuando ella está diciendo una cosa, quiere sugerir todo lo contrario, o, algún estadío intermedio entre lo que desea, y lo que manifiesta.
Creo que los orígenes de ésto deben de remontarse a alguna leyenda, en la cual, algún brujo maldijo a toda la especie de tal forma que ésto sea así, ya que, racionalmente es imposible encontrar una explicación.
Más, creo que con tanta palabra, os debo de haber confundido y no entendéis un petate de lo que os he platicado (sepan disculparme, estuve dando unas conferencias en la madre patria y así he vuelto), así que recurriremos a nuestras ya afamadas y muy demostrativas dramatizaciones.
Juan Carlos (nuestro sufrido ejemplo de hombre promedio): – Mi amor, ¿Que queré hacer esta tarde?
María Azucena (nuestro incomprensible ejemplo de mujer promedio): – Mi cielo, podríamos ir a tomar mate al parque.
Hasta ahí, la situación parece normal, más, hay un pequeño detalle que, al ojo no entrenado se escapa, y es que, para Juan Carlos, como para el resto de nosotros, ir a dar una vuelta al parque, es ir a dar una vuelta al parque, tomar mate, es tomar mate, y, ante la pregunta, simple y sencilla “¿Que querés hacer?, uno espera una respuesta simple y sencilla, pero, mis amigos, nada es simple y sencillo en la mente de una mujer. Y como muestra de ésto es que, al regresar del mate en en parque, María Azucena está molesta, fastidiosa, de mal humor, y enviando señales a los cuatro vientos de que algo no está bien en la pareja. Juan Carlos se pasará algunos minutos preguntándose si fue que el azucar en el mate era mucho, el agua estaba fría o el viento era molesto, para luego encogerse de hombros e ir a mirar el resumen de goles de la fecha, mientras, María Azucena, corre desconsolada a hablar con su mejor amiga, rompe en llanto y sentencia. “Los hombres son todos iguales”.
Pero bueno, que sucedió en el medio, algo simple y sencillo en el proceso mental de la mujer, e incomprensible en el masculino, pero que voy a proceder a detallar. María Azucena, cuando dijo de ir a tomar mates al parque, calculó en su mente, en un milisegundo, que la ruta más directa al parque pasaba a dos cuadras de la casa de su madre, y a cinco del supermercado, por lo que, indujo que su marido/novio/amante Juan Carlos, previo de ir al parque, sugeriría por proximidad pasar a saludar a su suegra, y que luego de haber tomado los mates divirtiéndose y pasando un buen momento, que involucraría haber invitado a sus suegros a compartir la tarde en el parque, pararía en el supermercado para comprar lo que hiciera falta en la casa. Y es más que claro que, cuando Juan Carlos no intuyó, notó, dedujo, adivinó o sospechó todas éstas cosas y simplemente fue al parque y volvió a casa, pasando un buen momento pero sin sus suegros, provocó el malestar y el desengaño de su pareja quién ahora llora al teléfono con su mejor amiga, mientras el mira el resumen de los goles de la fecha.
Situaciones similares se registran para cada uno de los eventos que involucren una decisión tomada por una mujer, y, uno debe estar alerta ya que, Quedarse en Casa, puede significar, salgamos a dar una vuelta. Ir a lo de tus viejos, puede significar, pasar por el super antes, y el cine de vuelta, e ir al cine, implicaría también un, vamos a merendar antes, o a cenar despues, o ámbas.
Y la más incoherente y lapidaria de todas las sentencias femeninas que involucran una suposición, aquella que provoca aún más dolores de cabeza que un martillazo o el ya analizado “Adiviná”. el “No me pasa nada”, pero de ésta hablaremos en otra ocasión ya que, el tema da para su propio capítulo en nuestro ensayo.
Así que para cerrar éste nuevo paso por comprender y entender a las personas que tenemos al lado, y con las cuales y sin las cuales no podríamos vivir, simplemente y como siempre, me pregunto, si tenemos ganas que nos regalen flores, no es mejor decir “porque no me regalás esa flor” que “tengo turno al dentista, me acompañás?, esperando que uno note que el dentista está al lado de la florería.
Si tienen ganas de ir al cine, de comer paella o buseca, de quedarse en casa viendo películas o haciendo alguna que otra cosa más interesante, no es mejor decirlo directamente y conseguir lo que queríamos desde un primer momento, que, decir cualquier otra cosa, suponiendo erróneamente que nos van a entender, pasar un mal rato, enojarse, despotricar y terminar llamando a nuestras amigas para sentenciar… “los hombres son todos iguales”, cuestión que porsupuesto todas comparten ya que no hay excepción que confirme esta regla.
Piénsenlo, mientras, voy escribiendo mi tercera parte…
Hasta la próxima y feliz año para todos.
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This entry was posted on 4 enero, 2011 at 3:10 pm and is filed under Filosofia Barata y Zapatos de Goma. You can subscribe via RSS 2.0 feed to this post's comments. You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.
4 enero, 2011 a 3:12 pm
Sabes que muchas de nosotras pensamos exactamente lo mismo de uds? xD
4 enero, 2011 a 8:41 pm
Y si en verdad quería ir parque a tomar mate (cosa que nunca sucede, seguro que igual te deja porque sos demasiado bueno. Game Over.
4 enero, 2011 a 9:55 pm
muy cierto Beduino, muy muy cierto.
Vardita: nada que ver, si hay algo que somos los hombres, es simples.. si decimos quiero una cerveza, queremos una cerveza, si decimos quiero ver fulbo, es quiero ver fulbo, no hay segundas implicancias, para las suposiciones y los planes en los planes de los planes están ustedes
7 enero, 2011 a 12:25 am
Mujeres….
Alguien dijo por ahí: “no hay que comprenderlas, solamente amarlas”, pero con esa forma peculiar de ser, a veces algunas sólo sirven para “torcerlas” y listo…
La gran mayoría de las minas, cuando dicen no es sí, y cuando dicen sí es no…
- El: Te gustói mi amor???
-Ella: Sí, estuviste estupendo (hijo de puta dos minutos y listo)
El: Estas molesta porque no fuimos a cernar???
Ella: No mi vida, otra vez será (pelotudo de mierda, de seguro se hizo el boludo)
Buen tema Paul, no sabía que habías reaperturado el blog, vendré más seguido a dar mis boludas opiniones…
7 enero, 2011 a 12:36 am
walterio.. querido.. si, el blog está reabierto y con algun tipo de frecuencia hasta escribo un par de cosas.
Tus opiniones y tus idas al carajo son más que bienvenidas.
xD
un abrazo
Pol
7 enero, 2011 a 1:17 pm
Estimado Paul, digo Lic. Segismundo, así como el envoltorio tiene algunas sutiles diferencias, por mencionar las más evidentes podríamos decir que por un lado hay testículos y un pene, por el otro un par de tetas y un castorcito -para no decir vulva que suena muy marítimo y no relacionarlo con algo con olor a pez-; así también en este aspecto que aborda tu ensayo existen presuntas similitudes que no son tales. Aclaro : Ambos sexos ostentamos masas encefálicas y/o cerebros que pueden parecer similares en cuanto a formato, pero sería ridículo adentrarnos a develar lo que elabora el de una mujer -y viceversa-. Sería como intentar develar el significado de los jeroglíficos existentes en las pirámides utilizando un “alfabeto” cirílico. Jamás funcionaría.
Casi casi como para un Lepra comprender por qué hay Canallas en la tierra …..
12 enero, 2011 a 10:29 pm
y si.. mucha sabiduría en sus palabras grone, como siempre, pero bueno, en este blog, siempre nos embarcamos en tareas faraónicas, quimeras inalcanzables, valga la redundancia, y en el arte de la filosofía de café, tan barata y de goma como los zapatos FEBO.
13 enero, 2011 a 8:24 am
Sabias palabras.
Estuve conduciendo un experimento que seguramente me haya costado mucho más de lo que pensaba.
El experimento consistía en intentar “entrenar” pavlovianamente a una mujer en que “si” significa “si”, “nada” significa “nada” y que si tenía ganas de salir a pasear dijera “tengo ganas de salir a pasear”.
Todo esto motivado por incontados reclamos acerca de “no hacemos nada de lo q yo quiero” seguidos de “y bueno, que querés q hagamos?” cuya respuesta es un “no se, elegí vos”.
El experimento se basó en tomar el significado LITERAL de las palabras en el 100% del tiempo. Si me decía que estaba “bien”, a otra cosa, tema sin problemas, siguiente.
Mi idea era que luego de ignorar sus “reclamos invisibles” iba a lograr q algún día la respuesta sea “mal”, “más o menos” o algo similar.
De más está decir que no solo logré el objetivo sino que me llevé más de una bronca y tuve q ponerme con más de un par de zapatos.
15 enero, 2011 a 11:34 am
me vuelvo a sacar el sombrero ante usted mi estimadísimo sabio.
25 enero, 2011 a 3:26 pm
Pero somos adorables cierto?
27 enero, 2011 a 9:18 pm
eso depende del punto de vista mon ami